Ensayos

Ensayos

× Andrés Briganti Pérez
«Como no soy nada, puedo serlo todo. Mientras pueda serlo todo, ensayo.»

Fruto

Si colapsa la mesa —si descansa
Y las frutas y los verdes caen
No pasa nada
No se romperán en mil pedazos
Al menos
No lo harán las frutas y los verdes que yo conozco
Si rebotan y se agitan
Hojas, tallos, pulpas, no es grave
Si ruedan escapando por el suelo
Nada

El día doce

El día doce
Papá vio luz
Los silbidos de la muerte
Le dieron vida vieja
Había estado perdido
Haciendo surcos entre el pasto
Alto y oscuro
Siempre tan cerca y ellos
Hicieron con su pelo una fogata
De fuego lento y doloroso

Perros de casa

Galgos
Sacuden la cola
La abuela pasa
Los conoce hace tanto
Los nombró
Son ocho
Son ocho también

Autorretrato

Me siento a hacer un retrato. De mí mismo sería. Y veo una foto enfrente. Es tan familiar que podría retratarla con lentejas en un plato, a ojos cerrados. En la foto se ve un hombre, joven. El pelo negro y húmedo. Peinado hacia atrás apenas con los dedos. El pelo no muy corto, no muy largo. Parece desnudo. Al menos tiene cara de estar desnudo. Yo también hago esa cara cuando estoy desnudo. Los ojos cerrados como queriendo aspirarse algo y una expresión tan familiar. De lo familiar, justamente. Quiere aspirarse los pechos de la mujer que lo sostiene. El cuello también. Y por qué no, su carcajada y el blanco de sus dientes. El joven tiene un tatuaje en el brazo derecho. Pero se corta el cuadrado y no deja ver más. Me miro los brazos y los míos están enteros. Vuelvo a ver al hombre, al joven con la espalda al aire. Yo me pregunto si él lleva mi nombre. Y dudo un momento. A veces no recuerdo cuántas veces me abandoné en un momento preciso. Me da pereza recordar las cosas con claridad. De niño mis sueños eran tan vívidos que la realidad y lo onírico se confundían con una facilidad esquizofrénica.